Café, tapas y cócteles en la Plaça de Sant Sebastià, delante de la iglesia y a dos minutos del Botànic. De las diez de la mañana a la una.
Veinticuatro mesas bajo los árboles, delante de la iglesia de Sant Sebastià. Cuando sale la misa del domingo, se llena; los jueves hay vermut desde las seis; y hay más perros que camareros.
Los árboles de la plaza dan sombra desde media mañana hasta la tarde.
Agua siempre. Si llueve, entran contigo.
Sale la misa y la plaza es nuestra. Mejor con reserva.
De mayo a octubre la terraza aguanta hasta el cierre.
El local está en la antigua Casa de los Obreros, con el rótulo pintado todavía en la fachada. Las vidrieras verdes, las lámparas de papel y los carteles de circo de hace un siglo son los de siempre; la cocina, la de ahora.
Mesa para cuatro, el sábado, a la una y media, en la terraza.